Cuando tu sistema nervioso procesa el entorno de otra madera, tu casa importa más.

¿Para que sistema nervioso esta diseñada tu casa?
Pero no todos los sistemas nerviosos percibimos el entorno igual. Aproximadamente entre un 15% o 20% de la población presenta diferencias en el procesamiento sensorial y neurológico (Neurodivergencia: autismo, tdah, dislexia, dispraxia discalculia) con respecto al individuo promedio o neurotípico. Estas cifras marcan dos poblaciones distintas entre sí y esta diferencia no es solo un simple detalle, son los parámetros que definen si tu vivienda te ayuda a regularte (sostiene tu sistema nervioso) o si es una carga que te desregula.
Este artículo tiene como finalidad presentarte que la arquitectura más exactamente la Neuroarquitectura propone soluciones a estas dos poblaciones distintas, y eso es a lo que me dedico. Ayudarte a diseñar un espacio (o alinear en el que vives) que te permita sostener tu sistema nervioso.
Dos poblaciones: Neurodivergente y altamente sensible
La alta sensibilidad (leer artículo anterior) es considerada un rasgo temperamental, no una condición clínica. Alrededor de un 20 a 30% de la población poseen un sistema nervioso que procesa el entorno con mayor profundidad, amplificando más cada señal que recibe, al mismo tiempo habituándose más despacio a ese mismo entorno.
Por ejemplo registra el zumbido de la nevera sin poder apagarlo, mientras que una persona no altamente sensible deja de oírlo a los cinco minutos.
La finalidad de mi trabajado es incluir a la población altamente sensible (me incluyo en el) dentro de mi trabajo con la neuroarquitectura, ya que es muy fácil que te digan lo tuyo es solo un rasgo temperamental, te adaptas y ya esta. Cuando la realidad varia por cada persona, presentando diferentes umbrales.
La percepción del espacio afecta a muchas personas altamente sensibles y neurodivergentes cuando el diseño de este no se ha adaptado a su condición. Y es aquí donde entra mi trabajo con el diseño de espacios conscientes. No con la idea de curarles, sino para que el entorno construido les acompañe y ayude a regular su sistema nervioso en el día a día. Y la pregunta es:
¿Tu hogar te acompaña para regular tu sistema nervioso, o te conduce a desregularte?
Es Neuroarquitectura y no diseño
En 2008, la arquitecta Magda Mostafa (American University in Cairo) publico su trabajo seminal del que nacería “Autism Aspectss”: el primer conjunto de directrices de diseño basadas en evidencia para el entorno construido y el autismo. Fue encargado por la primera escuela para niños autistas de Egipto. Los criterios forman parte del acrónimo ASPECTSS: Acústica, secuencia espacial, espacio de escape, compartimentalización, transición zonificación sensorial y seguridad. En 2014 Mostafa lo publico como un indice de puntuación de 0 a 100, para permitir el auditar cualquier tipología construida como escuelas, centros terapéuticos o viviendas.
Que se ha logrado evidenciar
La finalidad de este articulo no es listar todas los estudios realizados pero sí resaltar que esta evidencia existe y demuestra una y otra vez que el espacio en el que habitamos influye (tanto positiva o negativamente) en nuestro sistema nervioso. Y no solo a personas con neurodivergencias o altamente sensibles, sino también para el público promedio. Fueron estudios realizados con modificaciones en el espacio habitado y en el mobiliario utilizado los cuales produjeron cambios medibles en su atención, conducta y regulación. No fue solo una simple percepción estética por parte del usuario. Sino que se vio reflejada en su funcionamiento.
La implementación del diseño realizado por la arquitecta Magda Mostafa logró aumentar casi 3 veces la capacidad de atención en los niños de la escuela. El estudio lo realizó en dos fases, en la primera realizó encuestas a los profesores y cuidadores principales de los niños con autismo. Les pido ordenar seis factores arquitectónicos por su influencia sobre la conducta. El resultado reveló que la acústica ocupó el primer lugar. Durante 12 semanas realizaron la prueba con las modificaciones del espacio (insonorización de suelo, paredes y techo) y los resultados fueron excelentes, los niños mejoraron en su tiempo de respuesta, en la atención sostenida y en su conducta autoestimulatoria.
Un segundo ejemplo es el de un equipo de investigación de la Universidad del Sur de California, liderado por Sharon Cermak. Lograron adaptar la consulta de un dentista y realizar una prueba con 44 niños, 22 de ellos autistas y 22 neurotipicos. La prueba consistía en que los niños se realizaran una limpieza dental en dos salas (Aquí los niños hicieron dos visitas con un intervalo de 6 meses) 1 adaptada (iluminación, sonido y táctil (presión sobre el cuerpo)) y la otra sala totalmente convencional. No fue una encuesta sino una actividad electrodérmica (conductancia de la piel) que reflejaba la activación del sistema nervioso simpático.
Los resultados en la sala adaptada, fueron que el estrés fisiológico y la ansiedad conductual fueron significativamente menores. El dentista, el procedimiento y el niño eran los mismos. Lo único que cambió fue la adaptación del espacio y el sistema nervioso respondió favorablemente a ello.
¿Diente de león, Tulipán u orquídea?
El psicólogo clínico y científico Michael Pluess planteó la teoría de la sensibilidad ambiental, para explicar cómo la psicología entendía la vulnerabilidad humana y su relación con su entorno. Se basó en un estudio previo en el que dividían a la población en general como Diente de león o personas con sensibilidad baja (30% de la población mundial) y orquídea personas con sensibilidad alta (PAS) (30% de la población). El agregó una clasificación intermedia el Tulipán o persona con una sensibilidad estándar o equilibrada ( 40% de la población).
Esto no hace más que confirmar que aunque seas PAS, Neurodivergente o Neurotípico, existe una cierta vulnerabilidad al entorno que habitas. Que hay personas que resisten mas y se adaptan más fácil que otras. Pero que al final no somos iguales y que las respuestas espaciales deben ser personalizadas, más no estandarizadas.
Las personas con más sensibilidad reconocerán más rápido la influencia que el espacio tiene sobre ellas. Pero las personas que no lo pueden reconocer a simple vista, experimentaran los efectos con incertidumbre, y sabiendo que hay algo que les incomodidad pero sin saber exactamente que es.
Que pasa cuando en un mismo espacio conviven sistemas nerviosos distintos?
Esta es la realidad de muchas familias hoy en día, uno necesita silencio y otro movimiento, uno se calma en la penumbra y otro con la luz. Aquí es donde entra mi trabajo. No se resuelve decidiendo a quién priorizar sino dar a cada quien su lugar dentro de la misma casa.
Quiero dejar dos cosas claras, el espacio afecta pero no es la causa. Pero si es un factor que está presente las horas que habitas en él (18-24 horas). Te acompaña o sostiene cuando te quita una carga y te ofrece descanso, Cuando la casa no es un espacio de fricción, que te pide un esfuerzo constante, te deja energía para la familia, el trabajo y descansar. El diseñar para un sistema nervioso que exige más significa mejorar la casa para todos los habitantes.
Si quieres que revise tu casa o espacio.
Mi trabajo fusiona tres disciplinas diferentes, trabajo desde la Neuroarquitectura, el Vastu Shashtra (ciencia Védica del hogar) y la Biofilia. Mi experiencia con más de 4 décadas en el estudio y práctica del autoconocimiento, a través de la meditación, el yoga y el Vedanta, me ayudan a reconocer la verdadera necesidad de tu espacio.
Cada casa parte de un punto distinto, y cada sistema nervioso también. Lo que yo hago es leer tu espacio con precisión y decirte qué cambiar (en qué orden, con qué presupuesto) para que deje de drenarte y empiece a sostenerte.
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Dra. Natalia Botero
Arquitecta especializada en Vastu Shastra, Neuroarquitectura y Diseño Biofílico
www.espaciosparaser.com
REFERENCIAS
– Acevedo, B. P., et al. (2014). The highly sensitive brain: an fMRI study of sensory processing sensitivity. Brain and Behavior, 4(4).
– Aron, E. N., & Aron, A. (1997). Sensory-processing sensitivity and its relation to introversion and emotionality. Journal of Personality and Social Psychology, 73(2).
– Kinnaer, M., Baumers, S., & Heylighen, A. (2016). Autism-friendly architecture from the outside in and the inside out: an explorative study based on autobiographies of autistic people. Journal of Housing and the Built Environment, 31(2), 179-195.
– Mostafa, M. (2007). An architecture for Autism. Archnet-IJAR, 2(1), 189–211.
– Price, A., Sumner, P., & Powell, G. (2025). The subtypes of visual hypersensitivity are transdiagnostic across neurodivergence, neurology and mental health. Vision Research, 234, 108640.
– Stein Duker, L. I., Como, D. H., Jolette, C., Vigen, C., Gong, C. L., Williams, M. E., Polido, J. C., Floríndez-Cox, L. I., & Cermak, S. A. (2023). Sensory adaptations to improve physiological and behavioral distress during dental visits in autistic children. JAMA Network Open, 6(6), e2316346.
